«Celebrar» significa realizar una o varias acciones de forma consciente y con una intención clara. Cuando preparamos una comida, por ejemplo, con la inteción de compartirla con la familia o los amigos para conmemorar, honrar, festejar, acompañar, despedir o saludar a alguien o algún acontecimiento estamos celebrando. Y esta es la manera común de entender el celebrar. En nuestra cultura celebramos con comida y bebida en abundancia, la música y el baile suelen ser invitados de honor. Disponemos de días y, en algunos casos, hasta de semanas para celebrar ciertos eventos (no en vano somos el país más feliz…). 
Aunque sabemos cómo celebrar, se nos escapa la riqueza de la celebración precisamente al concederle más importancia a las formas que a la intención y al sentido. Al celebrar, nuestras acciones adquieren valor precisamente porque somos conscientes de su propósito, porque cuidamos los detalles pensando en generar una respuesta en nosotros y en los otros, porque al actuar de esta manera garantizamos una atención distinta a lo que pasa y, así, lo vinculamos a nosotros y de damos lugar en la memoria. A través de la celebración hacemos «memorables» nuestras experiencias; enriquecemos la vida al infundirle significado. 

Ahora es tu turno; recuerda que no hay aprendizaje sin acción.

Puedes transformar cualquier acción en una celebración; sólo pregúntate:
 

  1. ¿Qué intención tienes?
  2. ¿Qué significa cada elemento que incluyes en la experiencia? 
  3. ¿A qué o a quién honras o acompañas con tus actos?

¡¡¡Regálate una vida en celebración!!!

Deja tu comentario aquí, en verdad me interesa saber de ti y de lo que te pasa; así construimos y extendemos esta amorosa conversación.

Un abrazo amoroso,
Carolina.

Una acción sencilla para conectarte con toda la riqueza de tu vida

por | May 12, 2014 | Sin categoría | 0 Comentarios