Salir de la tusa implica dar lugar al duelo; es decir, no es el final del dolor, sino el comienzo del proceso de sanación. Si no damos este paso, podemos quedarnos cautivos del “mix” emocional, es decir, del pasado. 

Ahora, los “remedios” populares para la salir de la tusa no sirven: tomarse unos tragos, hablar mal de él o de ella interminablemente, “un clavo que saque a otro clavo”, aislarse del mundo o refugiarse en el trabajo o en cualquier otro comportamiento adictivo… Nada de esto es un remedio, son sólo estrategias para evadir o posponer el difícil compromiso con nuestra verdadera sanación.

                  El 2 X 3: dos etapas con tres pasos cada una

ETAPA 1: Identifica qué sientes y qué necesitas

Si no distingo la forma de mi dolor, es decir, las distintas emociones que se mezclan en este estado pantanoso que es la tusa, no podré recibir lo que necesito. Las emociones que generan sufrimiento son la expresión de una necesidad; por eso es importante identificar las emociones para saber qué necesitamos.

Paso 1: Recuerda una escena que represente el fin de la relación (puede ser la última –el cierre– o cualquier otra que condense para ti el deterioro de la relación). Obsérvala desde fuera, cómo si fuera una película y tú fueras una espectadora que tiene el deseo de comprender. Es lo único que quieres: comprender.

Paso 2: Pausa la película en el primer momento que veas que tu personaje experimenta alguna emoción dolorosa. Pregúntale a tu personaje: ¿Qué sientes ahora? Escucha la respuesta; escríbela.

Paso 3: Después pregúntale: ¿Qué necesitas ahora? Y escucha la respuesta; escríbela también.  Reactiva la película.

Haz lo mismo (pausar y hacer las dos preguntas) cada vez que cambie su postura o sus gestos; hazlo cuantas veces sea necesario.

Al finalizar este ejercicio tendrás una lista que puede ser algo así:
  EMOCIONES                                                        NECESIDADES

  • Rabia                                                     Que reconozca que se equivocó.
  • Desconfianza                                       Que me diga lo que en verdad piensa.
  • Tristeza                                                 Saber que esta relación tuvo un propósito.
  • Miedo                                                    Sentirme segura, cuidada.


Quizás no vayas a recibir satisfacción por parte de tu ex pareja, pero si sabes qué necesitas, encontrarás la forma de dártelo, de encontrarlo, de recibirlo. 

En los ejemplos, tú puedes identificar el propósito de la relación y cuidar de ti; también puedes imaginar una escena (como la continuación de la película) en la que le preguntes a tu ex qué siente, qué piensa en verdad y si puede reconocer que se equivocó… Siempre desde tu único y auténtico deseo de comprender.

La Etapa 2, será el tema de nuestro próximo video-blog.