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Desde la ventana de mi oficina se ven el cerro y la iglesia de Monserrate; por mi ubicación, en mi línea de visión está una antena para celulares.  Además se aproxima la Navidad, este tiempo en el que celebramos el nacimiento de una forma distinta de relacionarnos con Dios. Así que pienso…

Las torres de las iglesias, con su techo piramidal, eran las antenas necesarias para establecer comunicación con Dios: las personas se reunían en torno a un mediador (el sacerdote) que canalizaba sus mensajes y «traducía» los mensajes de Dios.

Las antenas y los teléfonos que cada uno de nosotros tiene son un símbolo de cómo comprendemos a Dios y nuestra relación con él. Hoy tenemos línea directa, cada uno puede establecer esta comunicación y aprender a escuchar los mensajes. Pero, ¿qué tanto usamos estas líneas? ¿Qué tan dispuestos estamos a escuchar?

Hoy Tenemos que hablar… sobre cómo puedes crear una amorosa relación con Dios (con lo divino, con el Universo… como quieras llamarlo) que enriquezca tu vida con orientación y propósito.