En las mañanas experimento un placer sin igual. Claro, puedes decir que nadie puede sentir un «placer sin igual» a las 5:30am… Bueno, se trata de llegar a la cama y oler a mi hijo, acariciarlo un rato para convencerlo de que abra los ojos y, luego, meterme nuevamente en la cama a tomarme una taza de café. Todo esto es un acto de amor para mí. O sea, es un regalo que me doy cada mañana. 

Como ando en la misión consciente de enamorarme de mí… Hago esto del café, de disfrutar el aroma de mi hijo, de contrastar la diferencia entre mi piel fría y las cobijas todavía tibias con absoluta conciencia del valor que tienen estos pequeños detalles cuando se trata de con-sentir-me. 

¿Qué significa para mí ser consentida? Hasta hace poco, «consentida» era sinónimo de «malcriada o caprichosa». Por lo tanto, era un calificativo que no me gustaba para mí… Sin embargo, he descubierto que sí soy consentida y me encanta serlo. Me gusta que me acaricien, que me sorprendan con pequeños regalos, que me pregunten «¿Qué quieres?» una y otra vez.  Y dado que soy consentida, pues estoy aplicada a con-sentir-me. 

Eso implica que me abrazo, me acaricio la cara mientras leo, me sorprendo con pequeños regalos y me pregunto con frecuencia qué quiero… Y me encanta!!! 

Creo, además, que si nos damos altas dosis de consentimiento, estaremos menos «necesitadas» o «necesitados» del consentimiento de las parejas o de los hijos!! Además, sabremos pedir el tipo de consentimiento que nos gusta y les ayudaremos a los otros a querernos como queremos que nos quieran.

Te invito a explorar con amorosa curiosidad lo que piensas sobre el «consentimiento» y si, como yo, lo ves como algo negativo, le des una vuelta a esa idea… Enamórate de ti y consiéntete!! Aprovecha estos días de pausa en la cotidianidad para descubrir lo que te hace sonreír…

Un abrazo,
Carolina.

Con-sentir-te

por | Abr 12, 2017 | Sin categoría | 0 Comentarios